Cuentos — 10 octubre 2013


Se estaban haciendo los preparativos para comer. Había carne de cerdo, y el plan era almorzar la parte de abajo de la boca. A la vista me parecía un poco asquerosa, pero ta, capaz que el sabor no era tan malo. Mientras cocinábamos, surgió la cuestión de la libertad y las decisiones. Puse mi granito de arena a la conversación:

-En un juego que tengo, se maneja la idea de que el libre albedrío es una ilusión, y que nuestras decisiones son efectuadas por seres ajenos a nosotros. Y más o menos eso es lo que creo del tema.

Los demás, en mayoría amigos de un familiar y no tanto míos, se rieron y minimizaron el argumento diciendo que solo se trataba de un juego.

Tenía la idea de que el juego estaba basado en textos filosóficos, pero por un lado, no era una certeza, y por el otro, tenía hambre y me importaba más comer que discutir.

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El Autor

inSensato
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Miembro de la Comunidad del Anillo. En el puente de Khazad-Dum, Gandalf dio instrucciones precisas a quienes se encontraban allí: "Huid, insensatos." Al igual que mis hermanos, salí corriendo, y desde entonces me dedico a huir: de Moria (de las minas enanas y de Casán), de la Tierra Media, de las responsabilidades. La escritura es una buena forma de huir, y de respetar el último deseo del gran mago Gandalf.