Anécdotas — 08 noviembre 2010

Si hay algo que tengo que reconocer, en estos años en el mundo IT, es que el usuario es una criatura implacable, que muchas veces ataca en manada, y poseen una inteligencia de colmena.
Esto que voy a contar se remonta a unos años atrás, cuando enfrentábamos un ligero problema de poca productividad laboral debido al bendito MSN (por suerte no existia facebook).

Resulta que recibimos un e-mail del señor jefe gerent general y máximo lord de la empresa, pidiéndo que se tomaran medidas inmediatas, lógicamente esa medida era cortar de raíz el acceso al MSN de todos los empleados. Ahora, déjenme describir un poco el lugar físico de trabajo y sus características.
Hablamos de una empresa con mas de 1200 empleados, donde todos gozaban del privilegio del msn desde hacía 3 años, sin ningún tipo de limite, del MSN y de internet en general.
Sabiéndo que estábamos a punto de pelear en el coliseo contra miles de gladiadores sedientos de nuestra sangre, decidimos apaciguar un poco al mágno emperador y que no ejecutara su idea radical la cual era : saquen internet del TODO.

Por lo tanto, planteamos la idea de quitar el acceso a internet, y instalar un filtro de contenido, para que los usuarios no pudieran acceder a páginas de juegos, o nudez fémina.
Ese era el primer paso en la operación denominada : Hidra, porqué hidra se preguntará mi ignorante lector, bueno, la hidra era un monstro milológico de mil cabezas, que al cortarle una, dos crecían en su lugar, y esto es exactamente lo que iba a ocurrir, una lucha extensa, vana, en la cual temeríamos por nuestras vidas, y nos asombraríamos con el poder y las conspiraciónes de los usuarios al mejor estilo telenovela brasilera de las 5 de la tarde. Instalamos el filtrado, empezamos por sitios pornográficos, no causó mayor indignación, ni se notó demasiado, luego aplicamos el filtro a juegos de apuestas online, y seguidamente a sitios de malware, etc.
Hasta ahí eramos los principes de persia, pero todo comenzó cuando decidimos aplicar el filtro a las páginas que contuvieran juegos online.

Ahí despertamos del letargo a la hidra, comenzaron a caer e-mails, al principio tímidos e-mails preguntando porqué se bloqueaba, lógicamente la respuesta era mas que obvia, pero el usuario pregunta cosas obvias, está en su naturaleza. Luego llegamos tener comitivas enteras en la oficina, preguntando si había alguna razón en especial, fantaseaban con teorías que de estaban siendo coartadas sus libertades individuales, alguno que otro nombró la constitución y el habeas corpus, otro se dejo la barba se compró un habano e incitaba a la revolución, nosotros mirabamos horrorizados el panorama, ya que simplemente era un pestañazo a lo que realmente iba a ocurrir, el corte permanente y definitivo de la drogadicción mas común entre abogados, escribanos y administrativos, el MSN.

Como amigos de lo ajeno planeamos aplicar el bloqueo por la noche, amparados únicamente por las pálidas luces de los monitores, nerviosos, sudorosos, atentos a cada ruido, antes inspeccionamos que ningún usuario haya quedado en el recinto.
Despacio, midiendo cada movimiento, ibamos creando y alterando las administrative templates, creando reglas, creando contramedidas por si algún usuario decidia buscar en google : “me bloquearon el msn”, y además, aplicando el bloqueo de los puertos USB amparados bajo la consigna : Protección de datos.
Terminamos el trabajo, hicimos un juramento de nunca volver a hablar de ello, y partimos en direcciónes opuestas, haciendo zig zag para evitar que alguien nos siguiera.
También limpiamos el lugar de huellas que nos delataran haber trabajado después de hora, léase tazas de café, cigarros, etc.
La operación Hidra ya estaba en marcha, la habíamos despertado, ahora solo restaba aguantar sus ataques.

Esa noche tuve pesadillas, veia como la Hidra arremetía contra mí con un grito sordo de : ME QUITASTEÍS EL MSN! AHORA DEBERÉIS PAGAR CON VUESTRA ALMA!.
Yo cortaba sus cabezas, una tras otra con argumentos :

- Pero lo ordenó el gerente!.
- Se lo dijo el director!
- Sino los rajan a todos!!
- Fue por abusar!!

Pero no había caso, por cada cabeza cortada aparecían dos más, con mas argumentos e ira, desperté sudoroso, sujetándo fuertemente mi muñeco de Darth Vader, sabiendo que ese sueño solo era un adelanto de lo que ocurriría al otro día.

Se hizo el día, me levanté timidamente, asustado, tomé mi café con leche, me di una ducha, y me vestí con la mayor lentitud posible.
Mientras esperaba el transporte urbano consumí 34 cajas de Nevada Box, meditaba estrategias, mi oficina estaba al final de un largo pasillo, rodeado por los usuarios, sabía que era casi imposible pasar por aquél corredor de la muerte sin ser atacado por miles de criaturas de la oficina exigiendo respuestas.
El viaje fue un flashback de mi vida, recordé conectarme a internet desde Windows 95 utilizando el módem, recorde mi vieja commodore 64/128, recordé bajar mp3 a 5 Kb/s, recordé esa época donde internet era solo para los entendidos en la materia, el único chat existente era el IRC, y únicamente se hablaba de tecnología, hermosos recuerdos, que lastimosamente quedaban atrás.

Llego a la empresa, con la cabeza baja avanzo rápidamente, escucho a los ghouls gritándome : Damián! Damián! Damián! contesto rápidamente : denme un segundo que recién estoy llegando.

Finalmente llego a mi oficina, tranco la puerta, y observo el panorama desolador, mis hermanos de armas, my brothers! no habían llegado, había sido traicionado cual Julio César!.
Podía ver a través de la ventana como los usuarios se conglomeraban, se hablaban, se pasaban tips, seguramente organizandose con su maldita mente de colmena para arremeter en mi oficina, nerviosamente prendo la PC y abro un word y tipeo frenéticamente para dar la falsa ilusión de estar ocupado, por el rabillo del ojo observo como se van amontonando los usuarios, su poder crecía, ya no me iba ser posible escapar, tipeaba y tipeaba y observaba el reloj, esperando los refuerzos que nunca iban a llegar, buscaba a mi alrededor alguna arma para defender mi persona, pero no la encontraba, la multitud y el murmullo crecía, sabía que mi hora estaba cerca, hasta que, con horror, miro hacia la ventana y hago contacto visual con la Hidra, eso fue lo único que necesito para que se abalanzaran contra mi buscando sangre.

Su ataque fue brutal, irrumpieron en mi oficina con las cabezas delegadas, la conversación empezó con esta frase :

- No podemos entrar al MSN.

No sé si fue mi imaginación, pero sentí que alguien encendía una antorcha, otros murmuraban hereje, yo apelando a mi psicología usuario-IT les expliqué que desde gerencia se había dado la orden de suprimir el MSN, ya que se había notado un abuso en el mismo, pero que bueno, que no era tan terrible, que aún podían seguir utilizando sus correos electrónicos personales.
Cuando terminé, el aire se cortaba con un cuchillo Ginsu comprado en “Todo por 10 pesos”, un minuto de silencio eterno, los usuarios mirándose entre ellos, y luego, el “ché” del grupo proclamó : NO PUEDEN HACER ESO! ES RIDÍCULO!.
Muchos se unieron a este prócer, sintieron renacer el espíritu Artiguista largamente enterrado, la garra charrúa salía a flote más que cuando Forlán metía un gol de tiro libre.

Salieron precipitándose de la oficina, organizando reuniones secretas, que cuando yo me acercaba de disolvían rápidamente, me sentía parte de la Gestapo, era constanemente observado, y en cada charla se dirigía la mirada hacia mi oficina, solo podía imaginar los horrores que tenían preparados para mí, tal vez hervirme en aceite por toda la eternidad? hacerme ver la saga completa de Sex and the City? mostrarme el final de Lost una y otra y otra vez hasta que quedara quemada en mi retina?, no podía imaginar que cruentos castigos podían estar planeando.

Mis compañeros se reportaron enfermos, fui traicionado vilmente, cual Leónidas por el deforme ese que la verdad no recuerdo el nombre.
Estaba en mi enfrentar toda la ira de los usuarios y sus tácticas de guerrilla, sentia el peso del imperio sobre mis hombros, y un sabor metálico en la boca, sabor sa sangre.

Continué el día monitoreando las conexiones y los procesos, atento como soldado alemán en bunker, sabiendo que intentarían algo, la lucha no había terminado, simplemente era el preludio.

Continuará…

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El Autor

Damian de Arce
Damian de Arce

Soñador, poeta, escritor, tecnólogo, loco, antiguo, romántico, muchas cosas se dicen de mí, prefiero catalogarme como un observador de la humanidad.