Cuentos — 14 septiembre 2013

Siendo parte de un grupo de refugiados, con una amiga entramos a una zapatería. Nuestra misión era robar una tarjeta de crédito, la cual necesitábamos para infiltrarnos en… eh… algún lado. Una vendedora se nos acercó, y le pedí unos zapatos para probarme, y mientras nos dio la espalda, con mi amiga aprovechamos para buscar la tarjeta en una caja que estaba cerca. Para sorpresa de los dos, encontré una de mis tarjetas viejas. Quizás era suficiente. Cuando la vendedora estaba volviendo, nos dimos cuenta que si seguíamos ahí nos iba a delatar. Manoteamos un arma que encontramos por ahí, y salimos del lugar por la fuerza. Lamentablemente, mientras nos íbamos nos interceptaron 3 agentes (onda Matrix, pero sin trajes, se vestían así nomás). No atinando a hacer otra cosa, le disparé 3 veces al que tenía en frente, pero detuvo los 3 disparos con la mano, re pancho. No solo eso, sino que me los devolvió. Moviéndome tan rápido como pude los esquivé, aunque uno me rozó el codo derecho. Hijo de puta! – pensé. Y ahí me hicieron calentar. Como una última esperanza, me surgió algún recuerdo lejano de que con la tarjeta de crédito los podía matar. No quedaba otra cosa que probarlo. Fui corriendo hacia él y comenzamos a pelear. Todos los piñazos que le tiraba los bloqueaba, pero igualmente la idea era esperar a que bajara la guardia y cuando lo hizo, le pasé la tarjeta por entre los labios. Quedó como bobo, y me di cuenta de que había funcionado. Rápidamente hice lo mismo con los otros 2 y corrimos de vuelta a la tienda para resguardarnos. Porque claro, después de unos segundos estallaban, los muy soretes.

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El Autor

inSensato
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Miembro de la Comunidad del Anillo. En el puente de Khazad-Dum, Gandalf dio instrucciones precisas a quienes se encontraban allí: "Huid, insensatos." Al igual que mis hermanos, salí corriendo, y desde entonces me dedico a huir: de Moria (de las minas enanas y de Casán), de la Tierra Media, de las responsabilidades. La escritura es una buena forma de huir, y de respetar el último deseo del gran mago Gandalf.