Rincón Filosófico — 22 marzo 2010

Algo que sucede muy a menudo, es que después de tantas desiluciones amorosas, empecemos a formar, alrededor nuestro un caparazón.
Este caparazón se va haciendo cáda vez mas duro a medida que sufrimos desiluciones, pérdidas, o traiciones.
Es una reacción normal, “quisiera ser roca para no sentir”, que mucha gente inconcientemente lo hace para protegerse.
El problema radica, cuando nuestro capazarón nos impide ser felices, nos impide conocer tal vez a esa persona que en realidad no quiere lastimarnos.
Podríamos aplicar la clásica frase “no me hagas pagar los platos rotos..”, y debo decir que es correcto, si bien uno debe recordar sus anteriores relaciones y aprender de ellas, es erróneo comenzar pensando que ésta persona va a cometer los mismos o similares errores que la anterior.
Esto lleva irremediablemente a un desgaste de la pareja, un deterioro y a pasarla mal, ya que uno siempre estará pendiente de lo que mas nos dolió : “a ver si me engaña” “a ver si me ama” “hace lo mismo que mi ex!” etc.
Ahora, es muy difícil hoy en día, para una persona romántica no endurecerse luego de los golpes de la decadencia actual, se llega un momento en el cual uno cree que ya no existe la seriedad, que ya no va a encontrar al compañero de camino… que está cansado que lo caguen hablando pronto y bien.

Esta postura ante la vida, de andar por delante siempre con nuestro escudo, negando cualquier posibilidad de sinceridad por parte de la otra persona, solo nos puede llevar a la soledad.
Y no me malinterpreten, la soledad es algo muy lindo, nos sirve para pensar, reflexionar, encontrarnos con nosotros mismos, a veces es necesario tener un poco de soledad, incluso estando en pareja.
Pero vivir en soledad… morir en soledad, no dejar nada en este mundo, no tener a nuestro compañero de camino sujetándonos la mano en ese momento terrible, o esperándonos del otro lado, eso es lo mas triste que le puede ocurrir a un ser humano.
Por lo tanto, cuídense, pero también cuiden al otro! entiendan y acepten sus caparazones, planteenlos! no existe ser humano en la tierra que no tenga miedo! si tu experiencia de vida te ha hecho temer a la infidelidad, comentálo con tu pareja, pero no culpándola de una “posible” infidelidad, sino planteando TU MIEDO, es algo que te pasa a tí, “Amor, tengo miedo que me engañes” es una mala opción al plantearlo, ya que se entiende que no existe confianza, sin embargo : “Amor, tengo miedo que me engañes, pero no por vos, sino por mis malas experiencias pasadas”, eso si es un buen comienzo.
Recuérden, como dije en esta entrada, las palabras son entes poderosos, nos definimos por las palabras, somos la única especie que trasmite sus sentimientos, sus pensamientos con palabras y no siempre con acciónes o gesticulaciónes.
Cada vez que abras la boca, ya sea para decir un “te amo” o un “te odio”, debes pensar en la gran responsabilidad que conllevan, y que lo dicho, dicho está, y las palabras, al contrario de la creencia popular, NO se las lleva el viento.

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El Autor

Damian de Arce
Damian de Arce

Soñador, poeta, escritor, tecnólogo, loco, antiguo, romántico, muchas cosas se dicen de mí, prefiero catalogarme como un observador de la humanidad.

  • Anonymous

    ES RARO QUE ALGUIEN SE INSPIRE EN MÍ PARA ESCRIBIR ALGO . . .

    DE TODOS MODOS, GRACIAS . . .