Uruguay — 23 octubre 2013

Hay ruidos en los pasillos, en el sótano y se ven sombras que se mueven en el altillo. Aseguran que se trata del fantasma de Clara García de Zúñiga, mejor conocida como Clarita, la antigua dueña del edificio y protagonista de una de las leyendas urbanas preferidas de miles de uruguayos.

El edificio que ocupa el Museo Blanes pertenece al período de auge de las quintas y villas del Miguelete en el siglo XIX. El ingeniero Juan Alberto Capurro, formado en el Politécnico de Turin, diseñará en 1870, para quien era entonces el propietario del predio, el Dr. Juan Bautista Raffo, una villa “palladiana” y el jardín se organizará de acuerdo a las pautas de la paisajística francesa. Valiosas especies vegetales, aún hoy en pie, irán conformando un pequeño parque. Pocos años después, la Quinta se vincula a peculiares figuras de la sociedad montevideana.

museoblanes5

En 1872, el histórico edificio fue adquirido por Clara García de Zúñiga, una dama de alta sociedad que en la segunda mitad del siglo XIX escandalizada a la entonces aldeana y pacata capital uruguaya, con sus aventuras amorosas.

Fue precisamente durante una de las “aventuras” extramaritales de Clara, que esta concibió al célebre “dandy” del 900, Roberto de las Carreras, impulsor del “amor libre” y al que le gustaba que lo llamaran “el bastardo
Harto del escándalo y de los desplantes de su esposa, el marido de Clara ordenó construir una torre en su mansión y ahí encerró a su mujer, quien permaneció años cautiva de su propio marido, en su propia casa. Este hecho la enajenó mentalmente, y así, en ese estado, falleció en 1896.

El origen de toda la historia es trágico, pero bastante común en el montevideo de aquella época, Mateo García de Zúñiga (el padre de Clarita) acordó con un caballero, muy importante y adinerado, entregarle la mano de su hija a cambio del acceso a su círculo de amigos.

Clarita, que tan solo tenía 9 años, fue incapaz de oponerse al acuerdo, al cumplir 14 años contrajo matrimonio con Jesús María, el cual tenía 36.
Al principio todo iba bien. Clara lo acompañaba a todos los eventos y bailes sociales. Pero luego Clara empezó a definir su carácter cómo mujer, y empezó a manifestarse más independiente y menos recatada que antes. Comenzó a asistir a reuniones y eventos sola, y cómo esto no era normal en esa época empezó a correr el rumor de que tenía amantes.

Uno de los amoríos más recordados, fue el que mantuvo con Ernesto de las Carreras.Tan apasionado fue el vínculo, que Clara decidió convivir con él. Se fueron a vivir en una vieja casona ubicado dónde hoy es el barrio del Prado.
Corrían muchos rumores sobre su infidelidad, incluso cuándo quedó embarazada se dudaba de la identidad del padre.

Cansado de los continuos amoríos de Clara , su marido manda construir el altillo que se aprecia en la foto y encierra ahí a su esposa.
Clara permanece encerrada en ese altillo años sin poder salir , por lo que se enajenó mentalmente, y aunque en un par de ocasiones logró escapar, fue recapturada y murió en ese mismo lugar.

altillo-museo-blanes

Actualmente, en esa casona, se encuentra el Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes, en el cual ocurren muchas cosas extrañas.
Los empleados cuentan que cuándo llegan por la mañana al museo, los cuadros están colgados en diferente orden que el día anterior, hay una pared en la cual no se pueden colgar cuadros porque se caen, y las empleadas no se animan a bajar solas al sótano para ir al baño.
Lo que mas les helaba la sangre a los funcionarios del museo eran los sonidos hechos por el piano , como si alguien invisible lo estuviese tocando
Los empleados del lugar se dieron cuenta que estos fenómenos se sucedían cada vez que cambiaban el cuadro de Clarita de lugar (el que aparece en las primeras fotos , y que fue pintado por el mismísimo Blanes) para las diferentes exposiciones.
Se decidió dejar entonces el cuadro en el lugar original y no volverlo a tocar.

piano-museo-blanes

Desde ese entonces el cuadro se rodeo de misterio y actividades paranormales, mucha gente dice haber visto los ojos de Clara moverse mientras ellos pasaban, y una vez que fue un colegio de visita, una niña se puso a llorar, y dijo que había visto a una niña llorando y a un hombre malo gritándole.
Por estas razones se cree que el espíritu de Clara García está aún en ese lugar. Y cabe destacar que es uno de los personajes más famosos de todo Montevideo.

Fotos gentileza de conlacamaraenelbolsillo (conlacamara.com)

Términos de búsqueda:

COMPARTIR ARTICULO

El Autor

Damian de Arce

Soñador, poeta, escritor, tecnólogo, loco, antiguo, romántico, muchas cosas se dicen de mí, prefiero catalogarme como un observador de la humanidad.